En este blog lo único que vas a encontrar es a mi, escribiendo cosas que se me ocurren, historias, críticas y uno que otro poema. Desde ahora te adelanto que escribo como nena, con sentimiento y pasión. No soy cualquier nena, soy de las que se pinta, se pone tacos y se mira al espejo a cada rato. De las que llora cuando está feliz, triste o molesta. También soy de las que habla lo que piensa, defiende sus puntos y sabe que el exterior es nada si el cerebro no es de cálidad. Lee, opina y enjoy!
Saturday, January 29, 2011
Sunday, January 9, 2011
Hilda, una pin-up única.
Tenía como 12 años cuando vi el primer poster de Pin-up en el cuarto de mi tío. Desde ese instante quedé enamorada. La mezcla de lo sensual, glamoroso, femenino y vintage fue lo que me llamó la atención. Las pin-ups tienen la ventaja de verse sexy pero casi nunca vulgares. Un día en mi búsqueda de fotos e ilustraciones de pin-ups me topé con quien se convertiría en mi pin-up favorita, su nombre es Hilda.
Hilda es la obra maestra de Duane Bryers, uno de los mejores ilustradores comerciales de los 50's y 60's. Ella se convirtió en su mimada hasta los 90's cuando dejó de dibujarla. Lo más que me gusta de Hilda es que no es una pin-up convencional en todos los sentidos de la palabra. Lo más importante es que Hilda es una plus sized pin-up, ella no es una glamorosa ni posa para las fotos, Hilda sólo se disfruta la vida. Toma sol en la playa, recoge su casa, se da un baño, de todo menos maquillarse y posar. Hilda me tiene enamorada.
Tuesday, December 28, 2010
La abuela se está muriendo...
El tema de mi nota puede sonar fuerte, pero es verdad, la abuela se nos muere, lentamente. Según el cardiólogo está agonizando. Su corazón está grandote, pero sólo le funciona un 20 pico porciento. Los pulmones tienen agua. La artritis no la deja caminar ni 2 pasos. La diabetes le puso la piel finitita y se le parte de nada. Pero eso no es lo peor, lo malo es que está consiente, aún con su Alzheimers sabe lo que le está pasando, reconoce de véz en cuando. Sufre, lo sufre todo. Y lo más triste, le tiene miedo a la muerte, terror! Grita todo el tiempo "Por favor, no me dejen sola, agárrame la mano que me muero". Cada vez que la escucho no puedo contenerme, siento que por dentro se me parte el corazón, pero no puedo dejar que me vea. Tengo que ser fuerte, tenemos que ser fuertes por ella.
Se que antes he escrito de abuela, pero cómo no hacerlo si ella es una de las mejores. De esas abuelas que aman la familia, los hijos, los nietos. De esas abuelas que cuentan historias largas, anécdotas de vida. De esas abuelas que inculcan valores y creencias. De las que alcahuetean, miman y adoran. Abuela me fomentó mi pasión por escribir. Recuerdo que cuando tenía 9 años andaba por todas partes con una libreta de poemas y cuentos que escribía. Un día ella la vio y sacó de debajo de su cama una caja con una libreta. En la libreta habían poemas, ella los escribía y me los compartió, algo que no hacía con nadie. Ese momento lo valoro como muchos otros que compartí con abuela.
Hoy abuela no es ni la mitad de lo que era. Es cómo un fantasma pero sus ojos reflejan el mismo amor de siempre. Ayer la fui a visitar y en un momento me agarró la mano y me dijo -"Nena mátame", -"Abuela cómo te voy a matar? Quieres que me metan presa"?, -"Es verdad nena, no vale la pena, mejor no me mates". Me dio así, y yo me morí por dentro. Cómo la debe estar pasando para querer que la maten? Cómo esos recuerdos del pasado feliz dan rondas por esa mente para que se de cuenta de que su vida se le está acabando ya, que pronto no tendrá más recuerdos, que se le esfuman de las manos, minuto a minuto. Nosotros, la familia, aguanta cómo puede, soporta como puede. Tenemos que asegurarnos que sus últimos días los viva tranquila, la pase lo mejor posible dentro de las circunstancias. Abuela se nos muere y no sabemos cuando. El tiempo sigue pasando, los minutos se convierten en segundos.
Se que antes he escrito de abuela, pero cómo no hacerlo si ella es una de las mejores. De esas abuelas que aman la familia, los hijos, los nietos. De esas abuelas que cuentan historias largas, anécdotas de vida. De esas abuelas que inculcan valores y creencias. De las que alcahuetean, miman y adoran. Abuela me fomentó mi pasión por escribir. Recuerdo que cuando tenía 9 años andaba por todas partes con una libreta de poemas y cuentos que escribía. Un día ella la vio y sacó de debajo de su cama una caja con una libreta. En la libreta habían poemas, ella los escribía y me los compartió, algo que no hacía con nadie. Ese momento lo valoro como muchos otros que compartí con abuela.
Hoy abuela no es ni la mitad de lo que era. Es cómo un fantasma pero sus ojos reflejan el mismo amor de siempre. Ayer la fui a visitar y en un momento me agarró la mano y me dijo -"Nena mátame", -"Abuela cómo te voy a matar? Quieres que me metan presa"?, -"Es verdad nena, no vale la pena, mejor no me mates". Me dio así, y yo me morí por dentro. Cómo la debe estar pasando para querer que la maten? Cómo esos recuerdos del pasado feliz dan rondas por esa mente para que se de cuenta de que su vida se le está acabando ya, que pronto no tendrá más recuerdos, que se le esfuman de las manos, minuto a minuto. Nosotros, la familia, aguanta cómo puede, soporta como puede. Tenemos que asegurarnos que sus últimos días los viva tranquila, la pase lo mejor posible dentro de las circunstancias. Abuela se nos muere y no sabemos cuando. El tiempo sigue pasando, los minutos se convierten en segundos.
Friday, December 3, 2010
La mente puede ser tu peor enemiga...
Patética, así me siento, patética.
Cargada de complejos que me esconden.
Inseguridades que me atrasan, que me hieren.
Yo misma me confundo con mis propios pensamientos.
Me miro en un espejo, cierro los ojos.
Quien soy en mi mente no es la misma que veo.
Me miro en una foto, cambio la vista.
No soy quien creo ser, o eso pienso.
Quisiera liberarme de mis propias ataduras.
Ignorar lo que pienso que piensan de mi.
Mandar los pensamientos tóxicos al infierno.
Vivir tal cómo soy, aceptarme por completo.
Quererme como soy, con curvas, con pasión.
Mirarme al espejo, adorar mis labios, mi pelo largo.
Sonreir, continuar, abrazarme a mi misma, aceptarme.
Entender que soy quien tenía que ser, amarme.
Cargada de complejos que me esconden.
Inseguridades que me atrasan, que me hieren.
Yo misma me confundo con mis propios pensamientos.
Me miro en un espejo, cierro los ojos.
Quien soy en mi mente no es la misma que veo.
Me miro en una foto, cambio la vista.
No soy quien creo ser, o eso pienso.
Quisiera liberarme de mis propias ataduras.
Ignorar lo que pienso que piensan de mi.
Mandar los pensamientos tóxicos al infierno.
Vivir tal cómo soy, aceptarme por completo.
Quererme como soy, con curvas, con pasión.
Mirarme al espejo, adorar mis labios, mi pelo largo.
Sonreir, continuar, abrazarme a mi misma, aceptarme.
Entender que soy quien tenía que ser, amarme.
Sunday, November 28, 2010
Pasa el tiempo...todo es igual.
Siempre pensé que cuando uno crecía y se convertía en adulto la vida cambiaba. Te transformabas en algo diferente, no se, pensaba que la “madurez” significaba que el carácter cambiaba, que los sueños eran otros, que las cosas eran mas fáciles. Que equivocada estaba. No lo tomen a mal, no es que sea algo malo. Lo que pasa es que nadie me dijo que seguías siendo la misma persona de siempre, solo que el exterior era distinto. Quizá ya no tienes posters de artistas de cine en el cuarto, pero sigues fantaseando con ellos. A lo mejor ya no bailas Menudo frente al espejo, pero si escuchas una canción de ellos, te sigue dando la misma nostalgia. Quizá las reuniones con amigas ya no sean para jugar truth or dare, pero ahora son para contarse verdades y discutir consecuencias.
Crecer te hace madurar, cierto. Pero madurar sólo significa que sabes cómo esconder las emociones, que sabes cómo lidiar con situaciones delicadas mejor que antes. Pero no significa que ciertas cosas no te molesten, no te emocionen, no te den ganas de llorar. Lo que pasa es que ahora te controlas, respiras hondo, entiendes que todo tiene consecuencias. Los complejos siguen estando ahí, sólo que ahora tienes dinero para ir al beauty, comprarte ropa linda y maquillarte sin que te regañen. Quizá ahora cuando grande comes sushi y te atreves a experimentar con la comida, pero si odiabas las aceitunas con toda el alma, es muy probable que las odies todavía. Y es que quien somos hoy, es lo mismo que quien éramos antes, sólo que con experiencias vividas, pero nada tan diferente. A los 28 me siento igual que a los 17. Quizá las preocupaciones son diferentes, pero sigo siendo yo. Me miro al espejo y siento que los años no han pasado. Sólo las fotos viejas me recuerdan que no soy la misma de hace 10 años, pero el espíritu es el mismo.
Cuando me pongo a pensar en esto y miro a mi abuelita por ejemplo, me invade una nostalgia. Cómo se sentirá hoy que ya está arrugadita, que no puede caminar, que se enferma de nada. Seguirá sintiéndose igual que los 35? Que frustrante debe ser tener que aceptar que la vida se te está yendo. Que ya te quedan sólo algunos años. Me imagino que ya a esa edad estás resignado a vivir lo que te queda cómo puedas. Pero cómo será por dentro? Cómo se sentirá? No se, por más triste que suene, ojalá pueda vivir para experimentarlo. Sólo así podré saberlo.
Crecer te hace madurar, cierto. Pero madurar sólo significa que sabes cómo esconder las emociones, que sabes cómo lidiar con situaciones delicadas mejor que antes. Pero no significa que ciertas cosas no te molesten, no te emocionen, no te den ganas de llorar. Lo que pasa es que ahora te controlas, respiras hondo, entiendes que todo tiene consecuencias. Los complejos siguen estando ahí, sólo que ahora tienes dinero para ir al beauty, comprarte ropa linda y maquillarte sin que te regañen. Quizá ahora cuando grande comes sushi y te atreves a experimentar con la comida, pero si odiabas las aceitunas con toda el alma, es muy probable que las odies todavía. Y es que quien somos hoy, es lo mismo que quien éramos antes, sólo que con experiencias vividas, pero nada tan diferente. A los 28 me siento igual que a los 17. Quizá las preocupaciones son diferentes, pero sigo siendo yo. Me miro al espejo y siento que los años no han pasado. Sólo las fotos viejas me recuerdan que no soy la misma de hace 10 años, pero el espíritu es el mismo.
Cuando me pongo a pensar en esto y miro a mi abuelita por ejemplo, me invade una nostalgia. Cómo se sentirá hoy que ya está arrugadita, que no puede caminar, que se enferma de nada. Seguirá sintiéndose igual que los 35? Que frustrante debe ser tener que aceptar que la vida se te está yendo. Que ya te quedan sólo algunos años. Me imagino que ya a esa edad estás resignado a vivir lo que te queda cómo puedas. Pero cómo será por dentro? Cómo se sentirá? No se, por más triste que suene, ojalá pueda vivir para experimentarlo. Sólo así podré saberlo.
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