Sunday, January 30, 2011

Blue and white polka dot dress

I was sitting under an apple tree watching the other girls walk around in their gorgeous floral dresses. My white and blue polka dot dress was different, not the norm, I felt a lil awkward but the place was so pretty I was happy anyways. The sun was crisp and the day was breezy and smell of roses. The band was playing and the people danced and enjoyed the party.

Then he came and said hi. I smiled, he smiled back. He asked me if I wanted to dance the next song. I stared at him confused. How can a guy so gorgeous was asking me to dance? I thought to myself.  "Dance? Me?" I asked him. "Yes, why not?" he told me. "Well, there are plenty of gorgeous girls parading around waiting for someone to ask them to dance, why choose me? Im not even wearing a floral dress!" He gave me a potent look and said "Any girl with a blue and white polka dot dress will get my attention, and if that girl have your smile I would stare for hours, but if that girl with that dress and that smile, also have your face, I would definitely ask her to dance with me". I was speechless. The next song started, and we danced till the sun set off.

Saturday, January 29, 2011

Una canción para sentirse nice...

http://www.youtube.com/watch?v=KIHACulbPjo

Sunday, January 9, 2011

Hilda, una pin-up única.

Tenía como 12 años cuando vi el primer poster de Pin-up en el cuarto de mi tío. Desde ese instante quedé enamorada. La mezcla de lo sensual, glamoroso, femenino y vintage fue lo que me llamó la atención. Las pin-ups tienen la ventaja de verse sexy pero casi nunca vulgares. Un día en mi búsqueda de fotos e ilustraciones de pin-ups me topé con quien se convertiría en mi pin-up favorita, su nombre es Hilda.


Hilda es la obra maestra de Duane Bryers, uno de los mejores ilustradores comerciales de los 50's y 60's. Ella se convirtió en su mimada hasta los 90's cuando dejó de dibujarla. Lo más que me gusta de Hilda es que no es una pin-up convencional en todos los sentidos de la palabra. Lo más importante es que Hilda es una plus sized pin-up, ella no es una glamorosa ni posa para las fotos, Hilda sólo se disfruta la vida. Toma sol en la playa, recoge su casa, se da un baño, de todo menos maquillarse y posar. Hilda me tiene enamorada.





Thursday, January 6, 2011

La historia de un pollo crudo.

Los otros días estaba en la fila del supermercado y sucedió algo que me puso a pensar, le estaban cobrando a una señora que iba delante de mi, ella dio su Tarjeta de la Familia y la cajera le dice “Tiene que pagar los $3.99 del pollo”, “¿Y porque”? Pregunta ella. “Bueno señora porque el pollo cocido al BBQ no lo cubre la tarjeta”. “¿Que no lo cubre la tarjeta”? reclama ella sorprendida , “No, no lo cubre la tarjeta porque está cocido” le dice la cajera en tono molesto. La señora llama a la hija, una nena como de 12 años y le pide que vaya al carro a buscar cinco pesos que hay en la guantera, “¿Pa que? Pregunta la nena, “Es que el pollo no lo cubre la tarjeta porque dizque está cocinau’” le dice la mamá “¿Que? Que cojones, o sea que tiene que ser crú y esperar que uno lo cocine”? Su cara de indignación valía un millón de pesos y sus palabrotas me dejaron en shock. Pagaron y se fueron y yo me quedé allí, pasmada, pensando, ¿pero que se cree esta nena? El gobierno, o sea, nosotros, la mantenemos y también hay que darle el pollo cocido porque ella no puede esperar que lo cocinen? ¿Que le pasa a esta gente que vive en la cultura del mantengo? ¿De veras pensarán que tenemos que darle todo porque ellos son “menos afortunados”? Y no lo tomen a mal, hay gente que necesita, personas que son pobres de verdad, que no pueden trabajar porque tienen enfermedades que no se lo permiten, que no tienen familiares que le den la mano, y esos son los menos que reciben. Veo gente saludable, joven, fuerte exigiendo que los mantengan y me da rabia, me da coraje, me frustra.

Hoy viendo la TV y las fotos del periódico interactivo veo un motín, un motín por juguetes que regalaba el gobernador. Gente de todas las edades, en una fila inmensa, con bebés, con niños, empujones, gritos, llanto, todo por un juguete de $10 pesos. Leí que el gobierno puso medio millón para la actividad, y lo demás fue donado por compañías privadas. O sea, el motín de la regalaera’ de juguetes nos salió en casi un millón? No es broma, esto es serio.

Esta es la misma gente que invaden terrenos y hay que regalarle casas. Las mismas que paren muchachos a tutiplén para que le den el WIC pero tienen las uñas acrílicas Ivy Queen Style y los pelos de beauty semanal. Los mismos que reciben cupones pero tienen plasmas y carros caros. Yo los he visto, tu también. Y mientras el gobierno siga fomentando el mantengo, nada va a cambiar. Lo peor es que ellos están seguros que se merecen eso, ellos piensan que es nuestro deber mantenerlos. Y mientras tanto, los que de verdad necesitan pasan mil vicisitudes para que le aprueben las ayudas. Increíble pero cierto.

Yo crecí en una familia de clase media, mami una maestra, papi un vendedor en una tienda, y nunca, jamás, pedimos nada. Papi decía que lo que teníamos era porque ellos habían trabajado para tenerlo, que nunca fuéramos conformistas, que las cosas se ganaban. Siempre tuvimos lo que podíamos tener, nunca más, nunca menos. Mi primer viaje me lo di a los 17 años, recuerdo que ahorré como por 2 años y me lo disfruté tanto, porque lo hice con sacrificio. Estudié en la UPR, cogí beca, pagué libros con lo que sobraba, pero me gradué Magna Cum Laude, y no lo digo por guille, lo digo porque sabía que mis estudios me los estaban pagando y tenía que cumplir con mis responsabilidades, ganarme ese dinerito con mi esfuerzo, estudiando. Hoy en día tengo lo que tengo porque trabajo, porque me lo he ganado. Y eso se siente tan bien, me llena tanto. Por eso cuando veo a una nena de doce años haciendo un berrinche porque tiene que pagar un pollo cocido pues el crudo es el que le sale gratis siento una frustración terrible. Lo primero que me viene a la mente, pronto la veré con sus uñas de Ivy Queen y su pelo de beauty haciendo la fila por un juguete gratis para el nene que parió a los 15 años. Triste pero cierto.